Bitácora
Cada comida con su foto y sus macros, el agua del día y la adherencia de la última semana. Sabes qué comió, no qué recuerda haber comido.
Tus pacientes ya registran lo que comen en Foodia. Con el portal ves esa bitácora tal cual, registras las mediciones de la consulta y ajustas sus metas.
Las cuentas profesionales se revisan a mano antes de activarse.
Tres pestañas por paciente. Nada que pedirle por WhatsApp entre sesión y sesión.
Cada comida con su foto y sus macros, el agua del día y la adherencia de la última semana. Sabes qué comió, no qué recuerda haber comido.
Anota peso y medidas en consulta y quedan con su gráfico de tendencia. El paciente las ve en su iPhone en el siguiente sync.
Ajusta calorías y macros con el plan de Mifflin-St Jeor como referencia. Lo que fijas es lo que su app usa desde ese momento.
No hay un buscador de pacientes ni una base que puedas explorar. El acceso nace de una invitación suya y termina cuando él quiera, con efecto inmediato.
Es la misma razón por la que no puedes borrar sus registros: la bitácora es del paciente. Tú escribes mediciones y metas.
Desde el portal, en la pantalla de invitaciones.
Desde su iPhone, con su cuenta. Ahí decide compartir.
Sin avisarte y sin explicaciones. Dejas de ver sus datos al instante.
Crea tu cuenta, espera la aprobación y envía tu primera invitación.
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